(THE NEW YORK TIMES).- El Jihad solía tener un solo género: el masculino. Los hombres que dominaban el movimiento explotaban actitudes tradicionales acerca del sexo y de los sexos para construir sus filas. Todavía lo hacen, pero con una diferencia:Al Qaeda esta ahora utilizando asesinos del sexo femenino, aguijoneando a los hombres a hacer más con esoMuy poco es conocido acerca de la primera mujer en convertirse en suicida con bomba para Al Qaeda en Irak a excepción de que ella estaba vestida de varón. Dos semanas después de que una operación respaldada por Estados Unidos de “limpiar” el pueblo de Tall Afar en la frontera con Siria en septiembre, ella se puso una larga túnica blanca y una bufanda de cuadritos que los arabes comúnmente usan en los pueblos desérticos de Irak. Las prendas ocultaron su género suficiente para caminar a una reunión de reclutas militares sin que nadie le pusiera atención.Las ropas también escondieron los explosivos amarrados sobre su vientre. “Que Dios acepte a nuestra hermana entre los mártires”, decía en un nicho de la Red vinculado a la organización del terrerorista nacido jordano Abu Musab al-Zarqaui. Ella había defendido su fe con su honor”. No se dio su nombre. Sin embargo la bomba que destruyó esta mujer anónima mató a cinco hombres, y dejó minusválidos o lesionados a 30 más, y abrió un nuevo capítulo no solamente en la guerra por Irak sino también en la batalla global en contra del terrorismo.Nunca antes alguna rama de Al Qaeda había enviado a una mujer a una misión suicida. Dado que las mujeres suicidas primero aparecieron en Líbano hace dos décadas, sus filas han provenido mayormente de grupos nacionalistas árabes seculares, desde rebeldes kurdos en Turquía hasta los tigres de liberación no musulmana de Tamil Eelam que lucha contra el Gobierno de Sri Lanka. Sólo en los últimos años el Ejército de Rosas palestino llevó a cabo ataques terroristas en contra de israelitas, y las Viudas Negras golpearon a los enemigos de los rebeldes chechenos.Los de Al Qaeda en Afganistán, Al Qaeda en Irak, Al Qaeda y sus derivados alrededor del mundo se llenaron de sorpresa. Sin embargo tal y como lo ha hecho anteriormente, Zarqaui rompió los tabúes. Su estrategia es crear imágenes de horror, “para dar la apariencia de que tiene más capacidad de la que verdaderamente tiene”, dice el general Rick Lynch, vocero de las fuerzas de coalición en Bagdad. Zarkaui recluta donde puede, y aprovecha lo que puede y ataca a los blancos más fáciles para obtener el tipo peculiar de publicidad que ansía. Las mujeres son su nueva selección de arma.En octubre, Al Qaeda en Irak reclamó que había una segunda mujer suicida con bomba, en esta ocasión acompañada por su marido, se mató atacando a una patrulla estadounidense en Mosul. Y la semana pasada el mundo supo de una tercera mujer: Muriel Degauque, de 38 años de edad, una mujer blanca belga, de la ciudad de Charleroi cerca de la frontera fancesa. Cuando era niña, muy a menudo se fue de su casa. Como mujer, tuvo una sucesión de relaciones fallidas con hombres musulmanes: un turco, un argelino y finalmente un belga descendiente de marroquíes que siguieron las enseñanzas de los radicales Salagists, similares a las enseñanzas de Al Qaeda. Se fueron a vivir por cuando menos tres años a Marruecos, y cuando regresaron, ella ya estaba totalmente cubierta de velo: enajenada, solitaria, y sobre las huellas de un marido que consumió todo su mundo.“Muriel no podía tener hijos”, dijo una vocera de la oficina de la pocuraduría belga. Aun cuando ella estaba cercana a sus padres, raramente se comunicaba con ellos. Lo último que escucharon de ella fue durante el verano. El 9 de noviembre se suicidó atacando a la policía iraquí cerca del pueblo de Baquba. Las tropas estadounidenses le dispararon a su marido poco después de que Míriam fue muerta.La misma noche del 9 de noviembre los suicidas con bomba atacaron tres hoteles en la capital jordana de Amán. Cuando decenas de muertos y lesionados todavía estaban siendo contados, Al Qaeda en Irak anunció que una mujer había estado entre los atacantes suicidas ahí también. Zarkaui, una vez más, estaba publicando su nueva metodología. Sin embargo lo que Zarkaui no sabía era que la mujer había fracasado en detonar su bomba.Sajida Mubarak al-Risahui, de 35 años de edad, se escondió por tres noches en el pueblo jordano de As-Salt, sin quitarse el cinturón de la bomba escondido alrededor de su cintura, hasta que los agentes de seguridad la encontraron. Se dio a conocer que ella había perdido a tres hermanos en la lucha contra los estadounidenses, y se había casado con un compañero suicida con bomba menos de una semana antes de que saliera a su misión suicida. El hombre fue menos que un marido, menos que un chaperón: de acuerdo con el Gobierno jordano, el matrimonio nunca fue consumado. En una confesión breve televisada, Al-Rishaui relató cómo había fallado su bomba —pero la de su marido sí había funcionado— cuando estaban en una fiesta jordana de matrimonio. “Había hombres, mujeres y niños”, dijo ella. “Mi marido fue el que organizó todo. Yo no sabía nada más”.Habrá más mujeres lanzando más ataques, un hecho que está provocando nuevas y crecientes preocupaciones entre las autoridades estadounidenses. Caballeros y señoritasLa “cabellerosidad” no es una palabra normalmente asociada con el terrorismo, cuando menos no en Occidente. Sin embargo el mundo en el cual Osama bin Laden le gustaría vivir, y en la visión que inspira a tantos de sus seguidores, se trata literalmente acerca de los viejos días cuando los caballeros eran atrevidos —y las bellas damas eran mantenidas detrás de velos, su virtud protegida, y sus vidas totalmente controladas por los hombres. Desde la década de 1990, Osama bin Laden ha impuesto su lucha en contra de los “crusados”, y la parte ideológica más importante dada a conocer por su brazo derecho, Zawahiri, lleva el título de “los caballeros bajo el estandarte del profeta”.Si bien los roles de género están evolucionando en muchas de las sociedades de hoy en día, Al-Qaeda ha tenido la esperanza de congelarlos en un tiempo de tradiciones feudales. Muchos de los líderes de la organización han sido intelectuales, doctores, abogados e ingenieros quienes están perfectamente cómodos con otros aspectos de la modernidad. Sin embargo difieren violentamente con el Occidente acerca de la manera en que a las mujeres se les debería permitir participar en la vida cotidiana, viendo a las mujeres como objetos en algunos casos, como madres reverenciadas en otros y casi siempre como íconos a ser protegidos de las influencias externas.En la propagada jihadista, la invasión y violación de tierras musulmanas está íntimamente vinculado a la violación de las mujeres musulmanas, ya sea directamente o a través del rol corruptor de los valores y actitudes occidentales. En el convenio de 1988, la organización islámica palestina de Hamas expuso su opinión de “la mujer musulmana” como “la creadora de los hombres” y la educadora de las generaciones futuras —la persona que prepara a los soldados del futuro. “Los enemigos se han dado cuenta de la importancia de su rol”, dice el manifiesto fundamentalista. “Consideran que si son capaces de dirigir y atraer a su manera de pensar, alejadas del Islam, ellos habrán ganado la batalla”.El reclutamiento de hombres y jóvenes para los grupos islámicos radicales explota no solamente sus ansiedades y temores sino sus necesidades sexuales básicas y deseos. Durante años, mucho antes de que cualquiera hubiera escuchado sobre Osama bin Laden, la Hermandad Musulmana Egipcia explotó las frustraciones y la confusión de la gente cuyas sociedades patriarcales estaban siendo retados por la urbanización y las incursiones en las ideas occidentales.ASESINOS Y VÍRGENES¿Qué cambió? La respuesta más sencilla es que el eje de la organización de Al Qaeda en Afganistán y Pakistán y su avant-garde en Irak necesita más reclutas. El investigador jordano Hassan Abu Hanieh, quien conoció personalmente a Zarqaui, dice que el líder terrorista está aguijoneando a los hombres musulmanes. Antes de que empezaran los ataques por mujeres, un sitio en la web frecuentemente relacionado con Zarqaui envió un mensaje firmado por él. “Si no hay hombres, ¿entonces tenemos que reclutar mujeres?” preguntaba en la conclusión. “¿No es una vergüenza para los hijos de mi propia nación de que nuestras hermanas pidan dirigir las operaciones de martirio mientras que los hombres se preocupan por la vida?”.El sentido de urgencia de Zarqaui puede ser activado por el hecho de que él está en la carrera. “Desde principios de este año, hemos sacado a 117 miembros del liderazgo de la red de Zarqaui, grado 1, grado 2 y grado 3”, dijo el general Lynch a la prensa la semana pasada. Sin embargo la necesidad de reclutas también podría reflejar un movimiento que se está expandiendo, o pretende expanderse, tanto en tamaño como en alcance.Por supuesto, Zarqaui también está cubriendo una demanda —por las mujeres. “El recurso para las mujeres no sucede al empezar”, dice Haizam Amirah Fernández, analista situada en Madrid. “Éste llega cuando la batalla escala todos los sectores de la sociedad. Sucede después de que un hombre convierte en activistas a grupos de guerrilla, lucha y muere, quizás en ataques suicidas. Entonces las viudas o los miembros de familia buscan venganza, o quieren dar su vida por la misma causa”.Al-Rishaui, la suicida con bomba fallida en Jordania, ha perdido a tres hermanos y al marido de su hermana en la guerra con los estadounidenses. Algunas mujeres que por primera vez horrorizaron y aterrorizaron a Israel e 2002 fueron motivados por las muertes de familiares y amigos. Sin embargo la cultura más sorprendente de venganza, es un ejemplo para otras organizaciones jihadistas, es las “Viudas Negras” de Chechenia. Aunque ellas han atraído atención relativamente escasa en el Occidente —sus blancos son principalmente rusos— su ejemplo entre las heroínas de Jihad es un factor importante en la propagación del terror suicida.¿Puede ofrecer algo mejor el occidente? Algo para difuminar el explosivo enojo de las viudas jihadistas transformado en venganza, o mujeres jóvenes anhelando la libertad de la ocupación extranjera para ellas y para su gente? En la comodidad de Washington, la respuesta se vería como un obvio sí: educación, empleos, derechos iguales. Sin embargo en las polvorientas callejuelas de Tall Afar, las colinas áridas de Waziristan, los escombros de Crozny, las villas con paredes derrumbadas de la Ribera Occidental y quizás aún las hileras de casas dilapidadas de las factorías en Bélgica, la respuesta no siempre puede ser tan clara. En una entrevista por televisión la semana pasada, después de que la gente de Bélgica se enteró del horror de que su Muriel había muerto como una suicida con bomba en Irak, Glenn Audenaert, director federal de policía, dijo que él no estaba sorprendido de encontrar a dicha mujer en las filas de la gente que “abrazó la ideología de Al Qaeda”. Ésta es una nueva generación, y, perversamente, la emancipación permite que las mujeres aspiren al martirio”, dijo él.Encontrar otra respuesta es correcto —una variedad de respuestas, de hecho, para muchas sociedades únicas —ayudará hacer la diferencia entre una interminable guerra de terror con “insurgentes en todos los alrededores” a pelear por lo que está ganado, con una paz que perdure.